Hoy os escribo para contaros una cosa triste, muy triste.El viernes pasado tuve que decirle adios a la pequeña Lola; la pobrecita se había vuelto loca; bueno sí, más loca, y tras todos los intentos por reinsertarla (si ya es difícil con las personas, imaginaros con un animal), no me quedó más remedio que sacrificarla.
Que mal lo he pasado! Mal no, FATAL! Y todo lo que he llorado!
Pero ya no podía ser. No podía venir nadie a casa (y si no que le pregunten a Fredy), si venía alguien tenía que encerrarla en mi cuarto (para que pudiera al menos darse una vuelta por la ventana) y entonces se estresaba todavía más. Cada día estaba más estresada y más violenta y mi vida giraba en torno a ella y al problema. Me estaba poniendo enferma y al fin ella tampoco estaba bien así.
Hoy quiero hacerle mi particular homenaje a ese bichito precioso (porque es el bicho más precioso del mundo), a mi Lola, la loca, a mi pequeño leon; al pastel de nata.
A esa cosita pequeña que jugaba con las pompas de jabón con más gracia que ninguna.
Ahora tu energía, tu poderosa energía se mezclará con la tierra, el agua, el fuego y el viento y te devolverán por toda la eternidad.
Hasta pronto mi Lolita.
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